Doblar la apuesta después de perder no recupera nada. Seis manos perdidas seguidas ya piden 64 veces la apuesta inicial. Con una apuesta de 5.000 pesos eso son 320.000 en una sola mano. Además, la mesa tiene un tope, así que la progresión se corta antes de llegar al final.
Lo probé en su momento, como casi todos. Funcionó tres noches seguidas y falló la cuarta.
«El sistema no gana nada: solo cambia muchas ganancias pequeñas por una pérdida grande y rara.» Camilo Andrés
Los números de la progresión
La secuencia crece más rápido de lo que la intuición sugiere. Aquí está, mano por mano:
- primera mano, una apuesta;
- tercera mano, cuatro apuestas;
- quinta mano, dieciséis apuestas;
- séptima mano, sesenta y cuatro apuestas.
Una racha de seis o siete manos perdidas aparece en una sesión larga más seguido de lo que parece, y no hace falta mala suerte especial.
El tope de la mesa corta el sistema
Toda mesa tiene apuesta máxima. Ese número no está ahí por casualidad.
Cuando la progresión choca con el tope, ya no puedes doblar. Entonces te quedas con toda la pérdida acumulada y sin la mano que iba a recuperarla.

Por qué la racha no se corrige sola
Cada mano se reparte aparte de las anteriores. La mesa no lleva cuenta de lo que te debe.
Por lo tanto, después de seis pérdidas la probabilidad de la séptima es la misma que la de la primera. La sensación de que «ya toca» es solo eso, una sensación.
Qué hago en lugar de doblar la apuesta
Fijo la apuesta al empezar y no la muevo durante la sesión. Así el saldo baja despacio y la sesión dura lo que calculé.
Divido el saldo entre el límite mínimo y busco al menos cincuenta manos. Si el número no sale, cambio de mesa antes de sentarme, no después de perder.
